domingo, 23 de abril de 2017

11

Quiero verla.
Tengo que verla.

No tengo ni la más mínima certeza de que ella me quiera.
Cambio 20 vidas por que ella me quiera la mitad de lo que la quiero yo.

10

Perdóname poesía por haberte abandonado,
por querer volver a ti como a un amante
descontarte uno a uno los prejuicios,
perdóname por el silencio.

Aquí estoy de nuevo,
en un cuerpo a cuerpo contra el espacio en blanco,
sin espada ni armadura,
sin palabras.

Vuelvo a ti a través de una mujer,
¿qué harán en el sur para edificar esas sonrisas?
¿qué no han hecho en mis caminos para prepararme?
Ni un paracaídas, ni un triste manual,
gracias por todos los tropiezos.

Una rosa y un libro de Rousseau,
un trozo de playa,
cuarzo rosa,
mi nombre y mi ego alrededor de sus gestos.
No tengo nada más que ofrecer que la duda del tiempo,
aquí estoy, lista para el golpe.

Juro por todos los mares que estaba convencida
de que la poesía ya no era para mí,
que esa arrogancia de querer comerse el mundo
ya pertenecía a otros y otras,
que me podía reír de los tontos enamorados,
que había madurado.
Poesía ríete de mi.
Dame con una raqueta en la cabeza,
yo prometo no quejarme.

Hasta aquí te escribo hoy hija del mundo,
raro es volver aquí de esta manera,
pero he vuelto.
Hazme un hueco en tu cama y yo te haré un hueco en mi vida.

martes, 26 de mayo de 2015

9

Voy bailando a casa al compás de mi silencio,
Que de vez en cuando dice mas que todas las canciones de amor que han existido,
Que todas las cartas perfumadas sin remitente,
Que todas las melodias desacompasadas sin instrumento
Y todos los finales felices que al final, no fueron finales pero si felices.
Y bailo y me tropiezo, siempre firme a mi torpeza
Para ver sirenas en playas que no existen
Atardeceres de la mano y sin sol, en plena noche
Que poco sentido tiene todo ahora y que facil es para mi entenderlo
Bendita sea tu risa, y tu sonrisa y tus silencios y bendita sea la forma en que te miro cuando no me ves
Que no controlo los tiempos pero ay, ojala los controlara y los parara para siempre justo en hoy, una tarde para echarte de menos y una noche para verte con mas ganas, si es que se puede
Y repito, que bendita sea mi suerte y malditos tus lunares, les declaro la guerra por un día, una noche y una vida.
Se cansaran antes de mi que yo de ellos, lo juro por el aire que te toca, que toca tu pelo y que te envuelve cada día, ay, que envida
Que envidia ser tu ropa,
Que envidia ser tus sabanas,
Que envidia me deben de tener de vez en cuando por estar tras estos labios.

miércoles, 13 de mayo de 2015

8

Y en esto estoy de acuerdo con Rulo,
"la vida es menos puta si estas a mi lado".

7

Piensa en esa sensación después de un largo día,
De quitarte los zapatos y pisar la hierba,
Después de un largo viaje, el olor a su portal,
La brisa de la playa que te abraza y te despeina,
La adrenalina en una moto a 180,
Un helado en pleno julio por Madrid,
La feria de Sevilla sobre un carro,
Un San Juan con una hoguera frente al mar,
El primer y último día del verano,
Un abrazo traducido en ganas de llorar,
El chupito de tequila a las 3 de la mañana,
Una carta abandonada en un buzón,
Mil novelas atrapadas en un gesto,
La espalda fría contra el suelo,
El silencio contra las ganas de gritar en tu colchón, que nunca gana.
Supongo que sabes de que hablo,
Pues yo tengo todo eso en unos ojos, vida,
Que ya sabes lo que dicen;
"Blue is the warmest color."

jueves, 23 de abril de 2015

6

"Mientras meto las orejas en el centro de tu andar",
Ay Leiva, que envidia,
Cuando la vida se resume a buscar andares entre los cuales meter las orejas,
O melodias acordes a pensamientos indecentes,
Que bonito es mirar atras y ver ese abismo entre tus andares y tus propias orejas,
Bendito sea tu tesoro y maldito sea mi mapa,
No puedo ser mas torpe en tu cuerpo ni aunque solo me dedicara a intentarlo,
Y ay, ojalá no dejara de intentarlo nunca, Quien pudiera convertir esta torpeza en pura maestría solamente guiandome por el mar de tus lunares.

Nuria Arconada

martes, 3 de marzo de 2015

5

No se me da bien esperar,
ni esconderme, ni callarme,
ni verte marchar, ni dejar de
ver tu teléfono llamando, ni mojarme los pies en el mar
sin que tus huellas vayan quedando tatuadas al
lado de las mías.

No se me da bien no verte, no tocarte,
ni abandonar la idea de envejecer a tu lado,
mientras mi pintalabios se acaba
y se te van gastando los zapatos.

No se me dan bien los días de lluvia
sin que busquemos un portal para hacerlo
tierra de nadie, darle tregua al mundo,
y que se callen los relojes.

No se me dan bien las tardes de invierno,
ni de verano, ni ninguna estación
a la que no lleguen tus trenes.

No se me dan bien las terrazas en
la costa, ni los cafés medio fríos,
no se me dan bien las miradas fugaces
por encimas de los titulares del periódico,
si no son tus ojos los que esperan
al otro lado del salón.

No se me dan bien las noches, ni
los días, ni el frío ni el calor,
no se me dan bien el coraje ni el miedo,
ni la vida, sin tu voz.