Quiero verla.
Tengo que verla.
No tengo ni la más mínima certeza de que ella me quiera.
Cambio 20 vidas por que ella me quiera la mitad de lo que la quiero yo.
domingo, 23 de abril de 2017
10
Perdóname poesía por haberte abandonado,
por querer volver a ti como a un amante
descontarte uno a uno los prejuicios,
perdóname por el silencio.
Aquí estoy de nuevo,
en un cuerpo a cuerpo contra el espacio en blanco,
sin espada ni armadura,
sin palabras.
Vuelvo a ti a través de una mujer,
¿qué harán en el sur para edificar esas sonrisas?
¿qué no han hecho en mis caminos para prepararme?
Ni un paracaídas, ni un triste manual,
gracias por todos los tropiezos.
Una rosa y un libro de Rousseau,
un trozo de playa,
cuarzo rosa,
mi nombre y mi ego alrededor de sus gestos.
No tengo nada más que ofrecer que la duda del tiempo,
aquí estoy, lista para el golpe.
Juro por todos los mares que estaba convencida
de que la poesía ya no era para mí,
que esa arrogancia de querer comerse el mundo
ya pertenecía a otros y otras,
que me podía reír de los tontos enamorados,
que había madurado.
Poesía ríete de mi.
Dame con una raqueta en la cabeza,
yo prometo no quejarme.
Hasta aquí te escribo hoy hija del mundo,
raro es volver aquí de esta manera,
pero he vuelto.
Hazme un hueco en tu cama y yo te haré un hueco en mi vida.
por querer volver a ti como a un amante
descontarte uno a uno los prejuicios,
perdóname por el silencio.
Aquí estoy de nuevo,
en un cuerpo a cuerpo contra el espacio en blanco,
sin espada ni armadura,
sin palabras.
Vuelvo a ti a través de una mujer,
¿qué harán en el sur para edificar esas sonrisas?
¿qué no han hecho en mis caminos para prepararme?
Ni un paracaídas, ni un triste manual,
gracias por todos los tropiezos.
Una rosa y un libro de Rousseau,
un trozo de playa,
cuarzo rosa,
mi nombre y mi ego alrededor de sus gestos.
No tengo nada más que ofrecer que la duda del tiempo,
aquí estoy, lista para el golpe.
Juro por todos los mares que estaba convencida
de que la poesía ya no era para mí,
que esa arrogancia de querer comerse el mundo
ya pertenecía a otros y otras,
que me podía reír de los tontos enamorados,
que había madurado.
Poesía ríete de mi.
Dame con una raqueta en la cabeza,
yo prometo no quejarme.
Hasta aquí te escribo hoy hija del mundo,
raro es volver aquí de esta manera,
pero he vuelto.
Hazme un hueco en tu cama y yo te haré un hueco en mi vida.
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